La Capilla de San Bartolomé

San Bartolomé y la sombra de los conversos.

San Bartolomé es el nombre contemporáneo dado a uno de los tesoros monumentales de Córdoba recientemente rescatados. Hoy se sigue investigando sobre esta Capilla funeraria para lograr entender hasta el último de los sillares que la componen. Pero vayamos desgranando poco a poco este monumento.

Un curioso nombre. 

La Capilla de San Bartolomé ha sido en Córdoba un tesoro escondido, aunque sabido dentro de la comunidad académica. Anejo a los muros de la actual Facultad de Filosofía y letras ha sido protagonista de una reciente resurrección que ha venido a enriquecer el patrimonio local sito en el centro histórico de Córdoba.

Esta joya del siglo XV cuya historia vulgar y sus imágenes llenan páginas de artículos, revistas especializadas y por supuesto google. Su estructura como capilla funeraria aneja a la Iglesia de Santiago no constituyen ningún misterio, sino que conforma uno de los deleites artísticos de la ciudad.

Como baluarte del arte mudéjar no tiene igual en nuestra ciudad dada su envidiable recuperación y su maravilloso estado de conservación.

Sin embargo como intérprete me ha llamado la atención el particular nombre. Sin duda un trampantojo destinado más a identificar que a conservar cierto rigor histórico. Y es que el nombre actual de la Capilla “San Bartolomé” parece un postizo contemporáneo que deviene del nombre de la collación (o barrio) del siglo XV, conformado tras la diseminación de los judíos por otras zonas de Córdoba y con ello la desaparición de la judería de la ciudad.

La fundación de esta capilla en origen se hizo bajo la advocación de Santiago y en su seno se enterraron los descendientes de los Fernández de Córdoba. Pero no se alarmen que cualquier parentesco con la casa de los Donceles, afamados y laureados héroes de nuestra historia, solo obedece a la manipulación más flagrante de la historia.

La limpieza de Sangre

San Bartolomé es un espejo que oculta, según las investigaciones más recientes, la sombra de una adinerada familia de conversos que supo cómo convencer a todo el mundo de su nobleza de sangre aprovechando una práctica común en estos tiempos y durante muchos siglos después, la limpieza de sangre.

Un sistema por el que muchas familias conversas de indiscutible poder económico promocionaban socialmente adoptando nombres de trascendencia histórica. Como es el caso de los Fernández de Córdoba –que debió ser un apellido trending topic en la sociedad de su tiempo-. 

Este sistema hizo que Don Gómez Fernández de Abencaçin, fundador de la capilla de San Nicolás hoy representante esquisto del mudéjar cordobés, pasara a ser Don Gómez Fernández de Córdoba quien por el arte de la Pluma, se convirtió en uno de los principales del sitio de Antequera y otras afrentas.

Esto otorgo abolengo a su familia y le permitió acceder a los más altos cargos dentro de la nobleza y del clero y así consolidarse sin que se sospechara que en real
idad tenían ascendencia judía. Bartolome

Conclusión

Esta pieza de nuestro arte debería ser una visita obligada en nuestra ciudad que arrojará al paisano y al extranjero mayor luz sobre cómo era la sociedad cordobesa.

Invito a nuestros lectores a que profundicen sobre el tema y nos haga llegar cualquier sugerencia.

Bibliografía:

JORDANO BARBUDO, MªÁngeles. La capilla funeraria del alfaqueque judeoconverso don Diego Fernández Abencaçin. (disponible en Academia.edu)

Pilar de Gabriel

Twitter@LadydeGabriel

Interpretando®|#TheMonumentGirl

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